Tartán

A veces, sólo a veces, me da por escribir sonetos y salen cosas… así. Porque nadie dijo que todos los sonetos tuvieran que hablar de amor, ¿no?

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Sin querer ser osado o indecente
Preguntaré si usted me lo consiente,
¿Si el color de sus bragas acertara
conseguiría al fin que me besara?

Me complace el trato, su merced,
mas si acierta el color de mis braguitas,
—díjome la doncella— mis braguitas
regalaré con gusto a su merced.

Púsome la princesa colorado
y riéndose me miró la cría
con ojos de traviesa rebeldía.

Diré, puesto a ser desvergonzado,
—dije con aires propios de Don Juan—
Que nada aguarda bajo su tartán.

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