Ella

Mira que se lo dije. Y no una ni dos veces, no. Pero él insistía en que no pasaría nada.

Yo me tenía que haber ido con él, puto cuatro con cinco.

Si yo iba a ir, de verdad, y me iba a poner ese vestido que tanto le gustaba a él, el negro.

Si hasta pasó a recogerme y todo…

Cuando escuché su moto desde mi cuarto tuve que decirle que estaba castigada con toda la cara de vergüenza. Anda que me lo iban a dejar pasar mis padres. Y yo tampoco iba a decirle que no fuera a la fiesta, no me parecía justo

Lo único que le pedí fue que no bebiera demasiado, que no hiciera nada de lo que pudiera arrepentirse.

¿Y de qué sirvió? Si ya no puede arrepentirse, ¿Cómo va a hacerlo, si ya se ha ido con ella?

Lo peor ha sido enterarme por sus amigos. Si es que me lo avisaron, que no era la primera vez, que ya los habían visto tontear.

Tenía que haberme ido con él. Seguramente no hubiera pasado nada estando yo. Conmigo no lo hubiera hecho. Odio a mis padres.

Puta Honda Shadow. ¿Qué tenía que tanto te gustaba?, ¿Y por qué ella se tenía que fijar en la de él precisamente? Podía haberse montado en la de cualquier otro, pero no. Ella, en lugar de irse en un coche esa noche, con el frío que hacía, ¡y lo que llovía!, ¡No, se tuvo que sentar con él!

Siento… impotencia. De esa que te hierve la sangre. De esa que no te deja creer que es cierto; que estás aquí, en el velatorio de tu novio de veintitrés años sabiendo que es la última vez que lo verás.

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