Dunkirk

DUNKIRK (DUNKERQUE)

Christopher Nolan lo hizo una vez más. Ya nos demostró con The Dark Knight que era capaz de revivir a un héroe que estaba un poco en el olvido. Su capacidad de jugar con el tiempo y el espacio con Origen e Interestellar y ahora con Dunkerque nos demuestra que hay otra forma de entender el cine bélico.

Dunkerque es un nuevo Big Bang. Una obra maestra que rompe con la estructura del cine bélico que conocemos hasta ahora. Un film en el que lo importante es la guerra. Lo único importante es lo que sucede allí. Y Nolan nos mete de lleno en la historia, desde el primer segundo de película. No hay héroes a los que conocer, no hay personajes con pasado ni con futuro, no hay historias de amor y, por no haber, no hay ni diálogos. Así es, no hay diálogos. Todo se reduce a pequeñas anotaciones por parte de comandantes, órdenes, gritos… y lo mejor de todo: en el lenguaje no verbal.

El elenco al completo de actores que acompañan a Nolan en esta nueva era del cine bélico: actores fetiches de Nolan como Cillian Murphy o Tom Hardy, entre otros (Harry Styles incluído, que, no lo hace nada mal el chico) dejan de lado el trabajo de memorizar textos patrióticos llenos de sentimentalismo que buscan la lágrima fácil en las taquillas, para centrarse en lo más básico, lo más humano, el lenguaje que todo el mundo, independientemente del continente o de la raza, va a entender: el lenguaje corporal. Si eres de los que ve una película mientras haces otra cosa (jugar con el móvil, pintarte las uñas, limpiar…) Dunkerque no es para ti, porque no hay diálogos que te indiquen cómo va la película. Si te pierdes un solo gesto, una sola mirada de cualquiera de los personajes, te perdiste.

Y son muchos los que se perdieron con el desarrollo de la película. Hay críticas negativas de espectadores que decían no haberse enterado de nada ¿Por qué?

Si bien es cierto que Nolan nos tiene acostumbrados a darle al coco en sus películas, para entender Dunkerque debes prestar atención a todo lo que te ofrece porque el tiempo, que siempre ha sido relativo para este director, en esta película, es punto clave para comprenderla. Por eso, como dije antes, si parpadeas, te perdiste.

Y digo esto porque Christopher nos cuenta la historia desde tres perspectivas: Tierra, mar y aire que se entrelazan entre ellas hasta converger en un final ÉPICO.

Y digo épico por dos razones (sin spoilers):

  1. El primero, por la sintonía entre fotografía y música. De nuevo, el compositor que pone banda sonora a las locuras de Nolan, es Hans Zimmer; el culpable de que vayas a mantenerte tenso en la butaca durante los escasos 90 minutos que dura a película.

Zimmer y Nolan se las apañan como buenos profesionales en lo suyo en ir subiendo poco a poco la tensión minuto a minuto, sin tregua, una subida eterna de acción y música que te roba el aliento (y no es una exageración) hasta que alcanza el clímax en el final. Un final que, ya sí, hace que te relajes, disfrutes de unos planos MARAVILLOSOS, ÚNICOS, elegidos con mucho cuidado, al detalle, consiguiendo que respires y pienses: Buah, menudo espectáculo acabo de vivir.

2. Y el segundo porque, para quien no haya buscado qué pasó en Dunkerque, yo lo resumo. DUNKIRK narra la evacuación de 400.ooo soldados ingleses que fueron acorralados al norte de la costa francesa por los alemanes durante la primera guerra mundial, cuya única salida, por encontrarse en clara inferioridad, era escapar por mar.

Esta historia, que es una derrota, una huida, Nolan la convierte en una heroicidad. Le da la vuelta a la trama y hace que, los derrotados, se conviertan en héroes por el simple hecho de haber sobrevivido. 

Una película innovadora que habla de lo que allí aconteció, lo que allí pasó y punto. No te habla de la vida de un personaje que estuvo allí, ni de despedidas ni de amores entre trincheras que se escriben cartas llenas de promesas cada luna llena del mes. No. Dunkerque te lleva a la guerra. Y la guerra es fría, es fea, es horrible, llena de sonidos desagradables. No hay nombres de héroes que recordar porque todos los soldados son igual de desgraciados.

En definitiva, Dunkerque es un film que hay que ver en el cine. Creo que la magia IMAGEN y BANDA SONORA perdería demasiado en un televisor convencional o en la calidad media de un portátil, además de como comenté antes, es una cinta que requiere de tu atención constantemente por la falta de diálogos y la sobredosis de lenguaje corporal que nos ofrece.

 

 

 

Y eso, para mí, ha sido Dunkerque.

 

Enhorabuena, hermanos Nolan.

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