Arrancan nuestros ladridos en los centros educativos

Como ya veníamos anunciando desde navidades, le dimos una vuelta de tuerca a nuestro proyecto #72Horas para crear una experiencia lectora que atrajera a los más jóvenes a leer.

 

Y no os vamos a mentir, después de innumerables puertas cerradas, noches sin dormir, reuniones con profesores y la suerte de poder rodearme de un equipo de trabajo como Miriam, Rocío, Fali, Dani y Will, ¡Lo conseguimos!

Ya hemos empezado a la ladrar donde todo empieza: en los colegios e institutos.

íbamos todos nerviosos. Muchos ya teníamos experiencia en actuaciones y presentaciones, pero eso no importaba, estábamos a punto de enfrentarnos al público más crítico al que cualquiera puede enfrentarse; los niños.

Los adultos podemos fingir, poner cara de póker y asentir hasta que todo acabe. A los niños, el aburrimiento y la indiferencia, se les nota simplemente en la mirada. Su atención es tan volátil que teníamos miedo de aburrirlos y que se dispersaran. Pero afortunadamente, no fue así.

Asistimos al IES Diamantino García Acosta, un instituto en un distrito complicado de Sevilla, con unos niveles muy elevados de absentismo y abandono escolar, pero con los profesores más implicados con los que he tenido la inmensa suerte de tropezarme en el camino.

Desde aquí aprovecho para agradecer eternamente a Josete, Asun, Mamen y María de los Reyes, profesores de profesión y maestros por vocación. Gracias, estoy seguro de que dejaréis una marca imborrable en el recuerdo de todos vuestros alumnos.

 

Como digo, teníamos ente nosotros a un público difícil, pero cuando una persona te habla enamorado de lo que hace, se nota y lo transmite. Y es el caso de nuestra compañera Rocío Maldonado, una enamorada de los animales y de la biología, que supo hacer entender a todos los niños la responsabilidad que conlleva tener una mascota. Gracias, Rocío, por remangarte e implicarte con nosotros.

Fali López y Dani Montiel, nuestra voz y guitarra, los niños alucinaron con ellos como lo seguimos haciendo nosotros cada vez que los escuchamos.

Y un servidor, Juanma, a quien sometieron a una divertida entrevista de lo más rosa que me hayan hecho nunca.

 

Nuestras sensaciones, tanto como las del equipo educativo, fueron geniales. El evento, previsto para una hora, se alargó a dos porque la atmósfera era inmejorable. Niños interactuando, preguntando sin parar, callándose los unos a los otros, aprendiendo y tomando conciencia, que para nosotros era lo más importante.

Los niños seguirán trabajando la novela y los relatos para el concurso con sus profesores en clase. Me encantará ver a alguno de ellos en el acto de clausura y en la entrega de premios. Seguro que sí.

Y si tuviera que quedarme con un momento del evento, me quedaría con una chica muy tímida, que se me acercó al final, cuando ya todo había terminado y estábamos recogiendo las cosas para irnos. Sus palabras fueron sencillas: te deseo mucha suerte con la novela. Pero su expresión y el verdadero deseo de que así fuera, no creo que lo olvide nunca.

Gracias a todos.

En especial a mi niña, Miriam Runda,
Porque para que todo esto salga así de bien, hay muchos otros días en los que todo
me sale mal. Y en esos días en los que no me quiero mi levantar de la cama,
es ella quien se mete conmigo y me abraza hasta que se me pasa.

 

#ladraporellos

 

*Aquí os dejo el pasodoble “Recuerdo aquella noche” y un vídeo extra que grabé a escondidas mientras calentaban en la cafetería minutos antes de empezar.

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