Andaluces levantaos.

Me voy a ganar un tirón de orejas. Y os explico por qué:

El poder de la lectura durante cinco años, ha sido mi blog personal. Donde yo hacía y deshacía más o menos lo que quería, publicaba cuando quería sin respetar horas de “streaming” ni nada de nada. Pero eso ha cambiado, entre vosotros y yo; me he pringado hasta las trancas.

Dando una conferencia sobre novela romántica en Romantic Mediterránea (Mallorca) 2015.

Es cierto que Quédate Conmigo ya empezó a despuntar y me hizo viajar y empezó a sonar el nombre de mi blog por los sitios a donde iba. Pero ahora con 72 Horas todo se ha disparado.

Recibiendo un diploma del Dr. Peraíta. Cáceres 2016.

A ver, no es porque sea mío, pero el proyecto lo merece. Y la verdad, no os sabría decir muy bien cómo ha ido ocurriendo. Yo solo sé que mi trabajo era un trabajo de calle, de ir de gimnasio en gimnasio con cada cliente, a domicilio, de comer en el coche, una cabezadita en el asiento de atrás los días de suerte y a seguir. Un trabajo enriquecedor, eh. He visto como clientes míos no podían agacharse a atarse los cordones de los zapatos o no podían levantar los brazos para peinarse, y a día de hoy, me envían fotos haciendo cosas que antes les parecía imposible.

Pero un día, no sé cuál exactamente ni a qué hora ni qué había hecho minutos antes, todo cambió. Una idea, plof, se me metió en la cabeza y ya no hubo marcha atrás.

 

Auditorio conservatorio de Sevilla. 02/2019

Solo sé que confié en ella y no he parado de trabajar desde entonces. Arriesgué y meses más tarde me descubrí, casi sin darme cuenta, sentado en el escenario de un auditorio lleno hasta los pasillos de alumnos emocionados con esa idea de los perritos, preguntándome cosas que ni yo me había planteado, emocionándose conmigo y esperando con ansias la siguiente.

Y aquí estoy hoy, medio año más tarde. Comiendo a deshora pero no en el coche, sino delante del ordenador. Despertándome antes de que suene el despertador, pero con más horas de oficina que de calle –aunque la calle es algo que nunca se olvida, esto no lo entenderá todo el mundo, lo siento por ellos.

Y todo esto para deciros que me voy a ganar un tirón de orejas porque ahora que todo está cogiendo un aire profesional, cuento con una persona que me lleva las redes sociales. Que me organiza, que me dice cuándo publicar, el qué y todo eso, y me ha dicho que hoy no publique nada porque desvelamos la portada y el título de nuestra nueva apuesta #CSAV y hoy todo debe girar en torno a eso.

¿Pero cómo iba a callarme que hoy es el #DíaDeAndalucía?

 

Hoy está todo el mundo celebrando el orgullo de ser andaluz. Pero yo sigo pensando aquello que se decía de España y que tan aplicable es a mi tierra blanca y verde; “Que buen vasallo si tuviera buen señor”.

Y es que, esta letra escrita hace 20 años, justamente en Febrero de 1999, todavía se puede aplicar.

[Os la dejo al final del post].

Sí, estoy orgulloso de ser andaluz. Pero creo que es hora de que despertemos y de que nos demos cuenta de que nuestra riqueza va más allá del sol, la sal y el mar. Me da mucha rabia cuando en los anuncios para promocionar Andalucía, solo se valoren nuestras playas, nuestro clima y nuestras tierras. Eso no es mérito del andaluz, esa es la suerte de nacer en el sur, nada más.

.- El mérito del andaluz es situarse como la primera comunidad autónoma de registro de patentes, situando a la Universidad de Sevilla en la universidad con mayor tasa de emprendimiento de España.

.- Son los avances líderes en inmunoterapia contra el cáncer por universitarios del Virgen del Rocío de Sevilla.

.- Es inventar generadores de agua y calor para países sin recursos como Namibia y Haití, de la mano del malagueño Enrique Veiga, que les ayuda a tener agua potable y cocinar sin electricidad.

.- Es crear un kit que permite adaptar sillas de ruedas a bicicletas, del también malagueño Juan Pineda, facilitando la accesibilidad de estas personas para dar paseos por la ciudad.

.- Es disminuir la elevada tasa de muerte por vuelco de tractores en el campo con un sistema anti-vuelco, por la universidad de Córdoba.

.- Es monitorizar la temperatura de los bebés a través de un body que te avisa cuando tiene fiebre, por el sevillano José Ignacio Berdún, pensado para padres de niños con convulsiones que afecta en torno al 5% de los bebés.

.- Es crear una pista de hielo para que en las tierras de las altas temperaturas, como es Andalucía, se pueda disfrutar de esta experiencia. Y que acabe suministrando pistas de tan alto prestigio como las de Disney Land París, que ya cuentan con este nuevo sistema.

 

Y podría seguir eternamente orgulloso de esa minoría de andaluces que luchan contra los estereotipos. Pero por desgracia, en esta que llaman la tierra del arte, queda mucho por pelear –o por ladrar, que viene al caso-, a pie de calle y sobre todo desde las altas cúspides.

Dejadnos trabajar, dadnos libertad, malditos y vendidos políticos. Dejad de fumaros las ayudas del Estado y de Europa entre rayas y putas. Quedaros sentados en vuestros sillones, que ya levantamos esto por vosotros. Pero por favor os lo pido, si no vais a hacer nada por nosotros, al menos, dejadnos las manos libres para que podamos seguir trabajando y llevar Andalucía por bandera.

 

Lo siento, Community Manager, esto no me lo podía callar.

 

De un andaluz orgulloso y asqueado de su tierra.

 

[Letra del pasodoble que os mencionaba. Chirigota: Los yesterday. Juan Carlos Aragón 1999.]

 

Aunque diga Blas Infante:
¡Andaluces levantaos!,
perdón que no me levante,
pero estoy mejón sentao.

Bueno, me voy a poner de pie,
voy a dejar de tonterías,
venga una, dos y tres:
¡qué bonita Andalucía!

Vamos a ponernos serios
que vamos a cantar el himno:
los andaluces queremos
volver a ser lo que fuimos,
lo que fuimos antiguamente
pobrecitos y vasallos,
siervos de terratenientes
y de chulos a caballo.

Si este pueblo se disparata
con la boda de un mata-vacas
y la niña de una duquesa.
Si este pueblo se le arrodilla
a una espada y una mantilla,
este pueblo me da vergüenza.

Menos rollo de verdes mares,
de campiñas y de olivares,
que así luego nos luce el pelo, casta.

Después te ponen la serie de Emilio Aragón,
pim-pón, con sus castas.
Y aparece en el más íntimo escalón
de su estrecha jerarquía,
el servilismo mamón
de la marmota de Andalucía.

 

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